Yoga para adultos mayores

Yoga para adultos mayores

Mi experiencia con el Yoga para adultos mayores inició cuando comencé a practicar yoga a los 50 años, acostumbrada a hacer deportes de alto impacto siempre pensé que el yoga podría ser aburrido, hasta que mi hija mayor me apuntó a una clase y asistí para complacerla. 

No voy a asegurar que me cautivó enseguida, pero sirvió para despertar mi interés porque lógicamente realizar las asanas tuvo su complicación en un principio, inclusive los ejercicios de respiración plena me fueron difíciles de realizar y descubrí que yo no sabía respirar de manera consciente y eso fue una gran revelación. Así que continué yendo a clases cada sábado durante un año, descubriendo en cada sesión nuevas posibilidades de conectar y vivir el momento presente. El siguiente paso fue decidirme a hacer un espacio en mi agenda para asistir 4 veces por semana en un lugar y otro,  brindándome en cada práctica un tiempo valioso para trabajar en mi cuerpo físico, mejorando la flexibilidad que creía perdida pero sobre todo, tener un espacio para compartir con otros seres humanos que estaban vibrando junto a mí en la misma sensación de bienestar y paz mental, aunque sea por ese rango de tiempo, hasta que en el año 2019, también por sugerencia de mi bella hija, me inscribí en la Certificación de Yoga Inbound en Casa Vrinda, y para cumplir con la exigencia del instructorado, comencé a dar clases a los alumnos de la Edad Dorada y soy su profesora desde entonces, hace ya casi dos años.

Yoga para adultos mayores

Beneficios del yoga en las personas mayores

Dentro de los beneficios para el Yoga como toda actividad física encontramos la reducción del riesgo de hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes, cáncer de mama y colón, cardiopatía coronaria y hasta caídas. A su vez, mejora la salud ósea y funcional.

Los efectos positivos del yoga son múltiples. Ayudan potencialmente a las personas mayores a tratar y prevenir muchos problemas no solo de salud, veamos los beneficios del yoga para adultos mayores dentro de las dimensiones, físicas, psicológicas y sociales.  

Beneficios físicos del yoga

Dentro de los beneficios físicos que se obtienen principalmente en la práctica de la yoga en adultos mayores encontramos:

  • Aumento de la flexibilidadEl yoga permite practicar algunos ejercicios sencillos de estiramiento que ayudan a disminuir que las personas mayores con el paso de la edad pierdan movilidad y flexibilidad. 
  • Mejora del equilibrio. La práctica del Yoga ayuda a mejorar el equilibrio y por tanto a reducir que las personas de la tercera edad pierdan el equilibrio, esto es muy importante, ya que son propensos a caerse y sufrir lesiones óseas. 
  • Mantenimiento de la masa muscular. El yoga ayuda a las personas mayores a mantener su masa muscular. Las personas que dejan de hacer actividad física van perdiendo fuerza. 
  • Mejora de la respiración.  Para las personas mayores saber respirar de manera adecuada es muy importante, ya que ayuda significativamente a relajarse y aliviar algunas enfermedades de carácter respiratorio. El yoga enseña cómo respirar correctamente.

Beneficios psicológicos del yoga

En todos mis años de Yoga puedo dar fe que no solo mejora aspectos físicos, sino que también ayuda a ejercitar la mente.

Te comparto algunos de los aspectos más beneficiosos a nivel psicológico:

  • Mejora de la memoria. La práctica regular del Yoga ayuda a minimizar los problemas emocionales y cognitivos que a menudo preceden al Alzheimer y otras formas de demencia.
  • Mejora el estado de ánimo. La práctica regular de yoga, produce mejoras significativas en pacientes con depresión y ansiedad, debido al aumento de serotonina, influyendo positivamente en el humor de quien lo practica.
  • Reduce el estrés. Realizar esta disciplina ayuda a bajar los niveles de cortisol, y por lo tanto, reducir el estrés, motivado a que la práctica del yoga reduce los niveles de esta hormona, que es la encargada de regular las situaciones estresantes. 
  • Mejora el sueño. La práctica del yoga aumenta los niveles de serotonina por lo que ayuda a dormir mejor. Una de las funciones de la serotonina es la de aumentar la producción de melatonina, hormona encargada de regular los ciclos del sueño. 
  • Concentración y relajación. La práctica del yoga requiere concentración, es una actividad en la que cuerpo y mente están en armonía produciendo un estado de relajación intensa.

Beneficios sociales del yoga

El yoga es una disciplina que puedes practicar individualmente y de forma grupal. Por esto es una herramienta para ayudar a la gente mayor a relacionarse con personas de la misma edad y pasar un rato en buena compañía.

  • Reduce el sentimiento de depresión y soledad. La práctica del yoga ayuda a relacionarnos con otras personas y conocer a gente nueva por lo que da un gran aporte en la disminución de la depresión y la soledad. La depresión tiende a aislarnos y en estos casos la soledad es mala compañera.
  • Mejora las relaciones sociales. Cuando uno se encuentra bien se relaciona con los demás con mayor amabilidad y tiene la capacidad de construir relaciones más equilibradas y profundas; en este sentido el yoga y la meditación ayudan a mantener la mente feliz y relajada contribuyendo asì a afrontar de manera sensible nuestras relaciones diarias con la familia, amigos o seres queridos. 

Actualmente tengo 62 años, y no me imagino mi vida sin practicar yoga, y ahora el disfrute de compartir con mis contemporáneos lo que he aprendido, y a la vez descubrir con ellos nuevas maneras de movernos dependiendo de las limitaciones físicas por razones de lesiones, enfermedades, operaciones, que no son excusa para dejar de movernos, al contrario, son una nueva oportunidad de tomar verdadera conciencia de nuestro cuerpo físico y comprender que lo más valioso que tenemos es nuestra respiración.

El Yoga es la herramienta que nos mantendrá atentos en el aquí y el ahora, para de esta manera «escuchar» al cuerpo, que siempre sabrá alertarnos ante  cualquier movimiento inadecuado e indicarnos cuándo descansar, así que con la práctica continua vamos aprendiendo a tener calma, al desplazamiento lento y consciente pero sobre todo a inhalar y exhalar con atención a las sensaciones, que no es otra cosa que meditación en movimiento.

Así que no hay edad para disfrutar de los beneficios del yoga, y el momento siempre es ahora, y para nadie es un secreto que en la medida que vamos envejeciendo lo más importante para nosotros es ser independientes, autosuficientes, depender lo menos posible de terceros, manteniendo nuestra vitalidad y toma de decisiones propias, y practicar yoga es una buena opción porque lo único que requiere es disciplina y constancia, además, en una clase de yoga también tenemos oportunidad de relacionarnos con nuestros pares, hacer nuevas amistades, tener conversaciones llenas de optimismo y compartir experiencias de vida.

En lo particular me gusta más allá de posturas de yoga, guiar a mis alumnos a moverse en» modo descubrimiento» de todas las opciones que hay para hacer movimientos con nuestro cuerpo, las diferentes maneras de ir al piso, o de levantarse por ejemplo, con el menor esfuerzo posible, sin llegar a los límites para no forzar músculos o articulaciones que puedan causar dolor o lesión y sobre todo comparar las diferentes sensaciones, emociones y sentimientos que se despiertan cuando estamos en el aquí y el ahora.

En esa conexión del cuerpo, mente y respiración, de cómo llegan a la clase y cómo se van, que en la gran mayoría de los adultos mayores es de paz y alegría. En esos momentos en el mat, nos olvidamos de los años, las arrugas y las canas, y con la práctica constante de la meditación, vamos a encontrar siempre un rincón de paz para nuestras angustias y poder parar ese vaivén entre el pasado que nos causa depresión y ese futuro que nos provoca ansiedad, únicamente prestando atención a nuestra respiración.   

Cuando se habla de yoga para la Edad Dorada, para la Tercera Edad, para Adultos Mayores, etc, es solo con el fin de cautivar y animar  a practicantes mayores de 50 años, pero como afirmé antes, el yoga no tiene edad, el yoga brinda amor, calidad de vida y mucho Prana, que es la energía vital, así que más que clases de yoga son encuentros para movernos de manera consciente, a un ritmo menos acelerado; es un lugar para el autoconocimiento, para descubrirnos y aceptarnos, para indagar sobre nosotros mismos. 

Conectar con la respiración es descubrir una nueva manera de vivir, es seguir la vida desde el sosiego y la calma, es un seguir aprendiendo. Así que en esta clase específica, al realizar una asana o postura de yoga, la conciencia corporal es la clave, así que siempre empezamos SINTIÉNDONOS bien sea de pie o acostados en el piso, sentir por ejemplo cómo estamos parados, cómo se distribuye nuestro peso sobre los pies, y de allí seguir explorando para saber cómo está nuestra pelvis…más adelante o más atrás, y los hombros y la cabeza, y al acostarnos qué nos dice el piso de nuestra espalda, brazos y piernas, ESCUCHANDO AL CUERPO  es la frase perfecta! y a partir de allí, prestar atención a los cambios que ocurren en la medida que vamos avanzando. 

Las posturas de equilibrio en puntillas, o sobre un pie y otro, la coordinación, hacia dónde dirigimos la mirada, desde dónde flexionamos, es un autoconocimiento de vital importancia , no solo durante la clase sino en el quehacer diario, que evita maltrato y lesiones; la permanencia en una postura que nos permite explorar nuestra alineación ideal, la comodidad para respirar disfrutando el proceso, y experimentar que si nos cuesta alguna postura o movimiento,  como con solo imaginar también aprendemos y se registra vívidamente  en nuestro sistema nervioso.  El mat es un lugar precioso, absolutamente nuestro, donde podemos vivir el presente sin comparaciones, sin extralimites, sin estar pendiente qué hace el de al lado, aprendiendo una nueva manera de ver la vida, y me atrevería a afirmar: rejuveneciendo !

La atención plena la iremos llevando a cada una de nuestras acciones, desde cómo estamos respirando, hasta tener conciencia total de los alimentos que ingerimos, la música que  escuchamos, las conversaciones que tenemos, la relaciones interpersonales que establecemos, y poder descubrir de a poco qué es lo que nos hace sentir tranquilos, y por sobre todas las cosas felices, haciendo del yoga un estilo de vida!

¡Recuerda que la edad es sólo un número!

Soraya Reyes, Instructora de Yoga para la edad Dorada

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